Esta obra se estrenó en el marco del 1º Festival de Artes Escénicas del Conurbano Sur “Buenos Aires Gran”, organizado por el Centro de Documentación del Sur del Conurbano Doc/Sur.
Por Mario Di Nicola
“…cuando me llega la obra a través de un director amigo, Roberto Aguirre, y la leí, me impactó, porque trabaja un eje universal, el tema de la pregunta y la generosidad; de cuando ayudamos y cuando no. Te hace reflexionar todo el tiempo y dudar sobre la generosidad: si está bien, en qué casos, cuándo, si es oportuna, si no lo es. Cualquiera pensaría que la generosidad es oportuna siempre, pero a veces hay que preguntarse en qué casos hay que ser generosos. La obra te coloca en un lugar de duda permanente, y habla de esto, de la generosidad, de algo que es universal y vital, porque eso nos pasa a todos, desde una persona que vive en Checoslovaquia, otro que vive en Rusia, o en Argentina, todos nos lo tendríamos que preguntar. Y, en el caso de Los Aviadores, puntualmente, si había que ayudarlos o no. Otra cosa que tiene de interesante la obra es que de alguna manera no te lo resuelve, habla todo el tiempo de “detener los hechos” , y “analizar esos hechos”, de tomar la decisión de aplicar o no la generosidad, esto de “pará y pensá” , “pará y mirá”, “detenete y tomá distancia” y “no tomes decisiones apresuradas”. Esta cosa de la reflexión, que en mí es un tema permanente, esa cosa de “parar y ver” lo que está sucediendo y a partir de ahí tomar la decisión. Eso es lo que más me impactó. También te permite, sobre todo a mí que me gusta trabajar con grupos grandes de distintas edades, trabajar el distanciamiento, el teatro de imagen, el personaje específicamente. Es una obra fabulosa, porque te permite jugar todo el tiempo sin enmarcarte en una sola cosa. Yo soy muy técnica para laburar, casi de marcar al dedillo, y centímetro a centímetro lo que pasa en el escenario. Con esta pieza fue algo loco, porque era un elenco muy grande, dieciocho personas y de muchas edades, que me permitió trabajar con mucho estímulo, sobre todo por ejemplo, a mí que me encanta trabajar con líquidos en las obras, la escena de la lucha donde aparece “el agua”, que surgió en base a los ensayos y en base a la energía que tenían las actrices que en este caso eran muy jóvenes, cuando se comenzaban a pelear, lo hacían en serio, eso de “¿Lo ayudo? ¡Dámelo, que no!”. Es una obra que te permite enmarcarla mucho, trabajar la imagen, el distanciamiento, que es de alguna manera esto de “mirá de lejos, fijate que es lo que sucede”, y trabajar personajes con las técnicas más orgánicas también…
…la obra pone en cuestionamiento cuatro aviadores, que en realidad son un símbolo. Ellos volaron mucho más alto de lo que es el común de la gente, que fueron por el progreso y generaron un montón de cosas que mejoraron muchísimo a la humanidad, pero que en muchos casos no la contemplan. Fueron detrás de unas quimeras propias, que en este caso tiene que ver con las ciencias, la tecnología, por eso habla del avión: “hemos podido llegar al espacio, sobrevolar más allá del común de la gente”, pero en algún momento caen y los que tienen que brindar ayuda somos los comunes y les preguntan: “Ustedes, ¿nos tuvieron en cuenta cuando quisieron volar y generaron las guerras o jodieron el medio ambiente? Ustedes no nos tuvieron en cuenta, ¿porque ahora tendríamos que darles ayuda? La obra pasa por ahí, aquellos que estaban tan lejos de la gente común, de alguna manera, que volaban muy alto, porque eran grandes científicos (que en realidad eso es simbólico, porque estamos hablando del positivismo). Cuando la tecnología cae, ¿hay que ayudarla? , y ahí es donde los abajo, de alguna manera, la clase laburante, obrera, comienza a decir: ¿Qué hacemos, los ayudamos o no? Si nunca los consideraron; en realidad los aviadores dicen que sí, porque siempre trataron de mejorar las condiciones de vida, pero nunca preguntaron si los demás querían si esas condiciones se modifiquen. Ellos habían ido por sus sueños propios, y por allí pasa todo el tema de la obra…” •
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